Hace ya tiempo decidí contar mis aventuras y desventuras a través de un blog, y como se acercaban las fiestas, me dije a mí misma, “empezaré a escribirlo con el nuevo año, que ya dicen que año nuevo vida nueva”. Por desgracia todavía no puedo explicar nada bueno de este 2009 que comenzó tan mal o peor que acabó el 2008.

El año pasado viví una ruptura muy traumática de la que digo a todo el mundo que estoy recuperada. O sea, que no lo estoy ni de coña. Después de años pasando las nocheviejas con él y sus amigos, el plan esta vez era empezar el año con mis amigas, como antes de ennoviarme, un pequeño homenaje a nuestra adolescencia perdida. Pero no pudo ser, a pesar de que todas dijeron que sí, ninguna pudo venir, ninguna!! Joder, que yo entiendo que tengan otros planes, yo he sido la que menos podía quedar con ellas, absorbente a tope como era mi ex, pero por lo menos avisaba con tiempo. En resumen, que se me presentaba una nochevieja de puta pena, viendo la tele sola y jodida. Mi hermano, que a pesar de ser algo cantamañanas es un buen chico, se apiadó de mí y me dijo de salir con él y la cabra loca de su novia. No es que fuera el mejor plan posible, pero tampoco tenía ningún otro, y mejor que ver los deprimentes programas especiales de televisión…

Vaya ambientes frecuenta mi hermano!! No es que yo sea sibarita, pero prefiero ir a locales con la inspección de sanidad en regla. Lo de las fiestas privadas montadas de cualquier manera como que no me va mucho. Pero qué se le va a hacer, iba con ellos donde ellos iban, claro. Total, que acabé en una especie de garaje reconvertido en pseudo discoteca, donde no conocía a nadie, y por las pintas que llevaban, ni ganas de conocerlos, oyendo una música horrible… Resultado: Metidita en un rincón bailando a ratos con mi hermano, a ratos con mi cuñada, su novia, y hasta a veces los tres juntos, y bebiendo sin parar. No estoy acostumbrada a beber tantísimo, y menos aún el garrafón infame que servían allí. Pillé una borrachera de campeonato, y me desmayé, tengo un par de horas en blanco en que no recuerdo nada hasta sentir mucho calor en la cara y al abrir los ojos ver a mi hermano dándome de bofetadas. Mi cuñada estaba aún peor que yo, también había perdido el conocimiento, pero a ella no había modo de despertarla. Ya os podéis imaginar a mi pobre hermano, que tampoco estaba en el mejor de sus momentos, llevándonos a las dos como podía. Yo aún me aguantaba y hasta podía ayudar algo, pero a mi cuñada, completamente inconsciente, había que arrastrarla sin miramientos. Cuando por fin llegamos a casa de mi hermano, nos dejó la cama a las dos alcohólicas y él se acostó en un sofá.

Vaya manera de despertar la primera mañana del año, mejor dicho, la primera tarde, que eran más de las tres: Encima de hacerlo en la cama de mi hermano y abrazada a mi cuñada, que no es como yo tenía precisamente planeado, tuve que levantarme de un salto a lavarme y buscar algo para limpiarlo todo. La muy borracha no solo había vomitado hasta la primera papilla mientras dormía, es que se había hecho todo encima!!! Las sábanas estaban perdidas, más valía quemarlas que lavarlas, pero lo peor es que nosotras mismas estábamos llenas de mierda. Bueno, ya os imaginaréis.

No sé si será una advertencia sobre que este año será una mierda. Tal vez. Por cierto que esta foto me la sacó mi cuñada unas horas después cuando por fin volvió en sí, que ya estábamos a punto de llevarla al hospital, y la muy cabrona se despierta como una rosa y con ganas de sacar fotos y montar juerga!!