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Terra
La Coctelera

¿Debería llamarla hermana?

Mi padre intentó durante mucho tiempo que la llamara así, pero no lo consiguió, mientras mayor era su cabezonería, mayor era la mía. Es que realmente no lo es, no es mi hermana, no tenemos sangre en común. Riba es hija de la mujer de mi padre y de su primer marido, no somos familia por más que mi padre y su madre se hayan casado.

Viéndole el lado positivo a todas las peleas y disgustos que tuve con mi padre por culpa de este detalle, diré que, al menos, esas peleas sirvieron para que a él ya nunca se le ocurriera ni mencionarme la posibilidad de que llamara “mamá” a su segunda mujer, que eso sí que no lo hubiera soportado. Es más, estoy segura que si me hubiera dicho eso hubiéramos partido peras para siempre, que bien poco faltó. Mi hermano, mi hermano de verdad, hijo de mis mismos padres, tampoco la llama así. Joder, es que si no lo es, no veo por qué tenemos que llamárselo, ni tan siquiera tratarla como tal. No es nuestra hermana, y punto.

Claro que Riba tampoco tiene la culpa de todo este berenjenal, que ella tampoco quiso venir a esta familia ni pidió dos hermanos como regalo de Reyes. De hecho, Riba es una buena chica, enrollada y simpática, y si la hubiera conocido en cualquier otra circunstancia, probablemente nos habríamos hecho amigas. Pero nos entramos muy mal, nos conocimos de manera traumática, y ahora a ver quién lo arregla. Porque Riba se presentó un día por sorpresa en la que había sido mi casa yendo de la mano de su madre, a la que mi padre presentó como la nueva ama y señora cuando mi verdadera madre aún no debía estar fría del todo en su sepultura. Algo así no se olvida ni se perdona. Algo así te marca para siempre.

Sé que Riba también debe estar marcada por aquel día y por lo que vino después. Sé que se ha esforzado, que ha intentado hacerse querer por mi hermano y por mí. Lo aprecio y lo agradezco. Claro. Pero no puedo salir de mí misma, tragarme años de sentimientos y dar un paso más del necesario. Nos llevamos bien, ahora, hablamos de todo con tranquilidad, y a veces hasta jugamos y bromeamos como ese par de amigas que no somos, que casi seguro nunca seremos, como esas hermanas que, esto sí lo puedo decir con total seguridad, no seremos jamás.

Continuamos peor...

Mañana tengo ya que volver a trabajar y aún me dura el mal cuerpo. No la resaca, claro, eso ya pasó, pero sí esa sensación extraña de estar cansada sin haber hecho nada, dolorida como si me hubieran apaleado, medio mareada y terriblemente apática. Será que ya no tengo edad para excesos, o que nunca me había emborrachado tanto y tan a lo bestia como me emborraché en nochevieja. La que está fresca como una rosa es mi cuñada, y eso que se emborrachó mucho más que yo, que como ya os conté antes perdió el sentido quedando inconsciente como una piedra. Por cierto que esta tarde he comido con ellos, con mi hermano y mi cuñada. En un aparte le dije a ella que como castigo por las que me había hecho pasar la mañana de año nuevo, cuando al despertar vi que estábamos las dos bañadas en sus vómitos y excrementos, y tuve que ponerme a lavarme y lavarla pero a conciencia, que iba a publicar su foto, a ver si alguien la reconocía y se le caía la cara de vergüenza. Lo dije solo medio en serio, pues pensé que se cabrearía, pero que va, al contrario, le gustó la idea, ella es muy lanzada, bastante más que yo, y la vergüenza ni se la han presentado (Es broma, cuñi) Total, que como le hace gracia la cosa, pues aquí os la presento, esta es mi cuñi Dora tal como iba vestida en nochevieja, al empezar la noche, antes de salir de fiesta, que acabar ya sabéis que acabó tumbada a mi lado, desmayada, habiéndola yo desnudado y echa una pena…

Por cierto que en ese mismo aparte en el que hablamos me contó mi cuñi algo que me ha hecho comerme mucho la cabeza toda la tarde. Ella cree que cuando medio reaccionó, estando yo lavándola, que aparte vómitos y orina había otra cosa manchándonos. Vamos, que según ella su novio, mi hermano, se debía haber hecho unas cuantas pajas mirándonos dormir juntas como estábamos, casi desnudas, y no le había importado eyacular sobre nosotras. No es que ella le diera mucha importancia, “si vio que ya estábamos manchadas…” Joder, sí, vale, pero es que es mi hermano, que se masturbe con ella que es su novia, mirándola, pues vale, pero conmigo, la verdad, me da cosa si realmente ha pasado. No me atrevo a preguntárselo, pero querría saberlo, la verdad. Me concome por dentro pensarlo. Así que ya veis, si empezó mal el año, vamos cada vez a peor.

Empezamos bien...

Hace ya tiempo decidí contar mis aventuras y desventuras a través de un blog, y como se acercaban las fiestas, me dije a mí misma, “empezaré a escribirlo con el nuevo año, que ya dicen que año nuevo vida nueva”. Por desgracia todavía no puedo explicar nada bueno de este 2009 que comenzó tan mal o peor que acabó el 2008.

El año pasado viví una ruptura muy traumática de la que digo a todo el mundo que estoy recuperada. O sea, que no lo estoy ni de coña. Después de años pasando las nocheviejas con él y sus amigos, el plan esta vez era empezar el año con mis amigas, como antes de ennoviarme, un pequeño homenaje a nuestra adolescencia perdida. Pero no pudo ser, a pesar de que todas dijeron que sí, ninguna pudo venir, ninguna!! Joder, que yo entiendo que tengan otros planes, yo he sido la que menos podía quedar con ellas, absorbente a tope como era mi ex, pero por lo menos avisaba con tiempo. En resumen, que se me presentaba una nochevieja de puta pena, viendo la tele sola y jodida. Mi hermano, que a pesar de ser algo cantamañanas es un buen chico, se apiadó de mí y me dijo de salir con él y la cabra loca de su novia. No es que fuera el mejor plan posible, pero tampoco tenía ningún otro, y mejor que ver los deprimentes programas especiales de televisión…

Vaya ambientes frecuenta mi hermano!! No es que yo sea sibarita, pero prefiero ir a locales con la inspección de sanidad en regla. Lo de las fiestas privadas montadas de cualquier manera como que no me va mucho. Pero qué se le va a hacer, iba con ellos donde ellos iban, claro. Total, que acabé en una especie de garaje reconvertido en pseudo discoteca, donde no conocía a nadie, y por las pintas que llevaban, ni ganas de conocerlos, oyendo una música horrible… Resultado: Metidita en un rincón bailando a ratos con mi hermano, a ratos con mi cuñada, su novia, y hasta a veces los tres juntos, y bebiendo sin parar. No estoy acostumbrada a beber tantísimo, y menos aún el garrafón infame que servían allí. Pillé una borrachera de campeonato, y me desmayé, tengo un par de horas en blanco en que no recuerdo nada hasta sentir mucho calor en la cara y al abrir los ojos ver a mi hermano dándome de bofetadas. Mi cuñada estaba aún peor que yo, también había perdido el conocimiento, pero a ella no había modo de despertarla. Ya os podéis imaginar a mi pobre hermano, que tampoco estaba en el mejor de sus momentos, llevándonos a las dos como podía. Yo aún me aguantaba y hasta podía ayudar algo, pero a mi cuñada, completamente inconsciente, había que arrastrarla sin miramientos. Cuando por fin llegamos a casa de mi hermano, nos dejó la cama a las dos alcohólicas y él se acostó en un sofá.

Vaya manera de despertar la primera mañana del año, mejor dicho, la primera tarde, que eran más de las tres: Encima de hacerlo en la cama de mi hermano y abrazada a mi cuñada, que no es como yo tenía precisamente planeado, tuve que levantarme de un salto a lavarme y buscar algo para limpiarlo todo. La muy borracha no solo había vomitado hasta la primera papilla mientras dormía, es que se había hecho todo encima!!! Las sábanas estaban perdidas, más valía quemarlas que lavarlas, pero lo peor es que nosotras mismas estábamos llenas de mierda. Bueno, ya os imaginaréis.

No sé si será una advertencia sobre que este año será una mierda. Tal vez. Por cierto que esta foto me la sacó mi cuñada unas horas después cuando por fin volvió en sí, que ya estábamos a punto de llevarla al hospital, y la muy cabrona se despierta como una rosa y con ganas de sacar fotos y montar juerga!!